Tú amas, odias

 
Has firmado tu condena;
la angustia ahora es parte de ti.
Sin momentos de paz,
visiones se apoderan de tus días,
pesadillas de tus noches;
te acercas al fin.
Sueños, días tormentosos;
¿recuerdas la tranquilidad?,
frágil, débil como fui algún día.

Tú amas, odias…
Destruiste todo aquí.
Ya no puedes huir,
no puedes mentir.
Dulce venganza mitiga el dolor.
Llora mi muerte;
espera la tuya.

Robaste mi vida;
puedes tomar el resto,
si no es muy insignificante para ti.
No puedes imaginar cuánto daño me has hecho;
destruiste la felicidad.
Eras parte de mí.
No puedes huir;
ya no te creo.
Eres el culpable de tu propio infierno.

Nada te puede salvar;
tu alma es anatema;
tu destino, el sufrimiento eterno.
Cada vez que pienses en mí,
sentirás el puñal de mi esencia destruir tu corazón.
Cuánto lamentas haber condenado tu alma;
lloras lágrimas de sangre.

Tú amas, odias.
Destruiste todo aquí.
Ya no puedes huir,
no puedes mentir.
Cuánto me gusta verte así:
eres maldito por el resto de la eternidad,
hasta que yo lo decida.
Dulce venganza mitiga el dolor.
Espera tu muerte.
 
Déjame vivir…
 
Déjame vivir.
 
Morgan Le Sorcier. 09-06-07