Estoy fuera

  
Intenté formar parte de ti,
quise alcanzar tu camino;
no esperaste por mí.
Ya no puedes regresar.
No estaré donde mis sueños terminaron,
no donde me abandonaste un día.

Ha pasado tanto tiempo;
he dejado de ser y tener fin.
Ha pasado tanto tiempo;
he olvidado cómo vivir.
Si agoto todas mis fuerzas por ti,
nunca lo notarás.
Si tú ya no estás aquí,
moriré de tristeza por no verte más.

Aún puedo escuchar tu voz.
Crees saber que soy real.
Ya no estoy en tus recuerdos
(no intentes buscar más):
jamás podrás encontrar
a quien ha estado por siempre aquí.

Cuando logres ver mis ojos
por primera vez,
intentarás buscar algo bueno en mí.
Entenderás que siempre fui
parte de un mal sueño
del que aún intentas despertar.
Cuando logres ver mis ojos,
preguntarás por qué…

Ha pasado tanto tiempo;
he dejado de ser por ti,
olvidé cómo vivir.
Cuando logres ver mi alma
llena de dolor,
te preguntarás por qué…


Siempre estuve contigo;
no pude seguir tu camino,
no pude y me olvidaste.
Siempre fiel y silencioso testigo
de tu vida… amigo.
No soy solo un sueño.
¿Puedes verme ahora?
¿Puedes esperar por mí… ahora?

Morgan Le Sorcier. 28-10-07

Mi destino seguro


«Aunque me vea tranquilo, en mi mente siempre hay una tormenta y mi corazón está roto, sangrando su esencia».

Busco en mi mente el brillo de tu mirada;
solo puedo recordar tus tristes ojos.
Busco en mi corazón vacío
el latido que dejaba tu alegría;
solo encuentro el llanto,
la desolación de tu vida.

Un día te vi y supe que eras tú,
quien parecía no existir,
por fin frente a mí.
Con tu dulce voz llenaste el silencio de mi ser.
Diste paz a mis sueños
solo con tu presencia en ellos.
Tu esencia se quedó en mi alma,
tus besos en mi piel.

No puedo creer que ya no te veré más.
Sin ti… sin tu alma no hay paz en mi interior.
Como siempre, el viento tibio mueve las hojas secas,
seca mis lágrimas que las tiñen de dolor.

No puedes partir aún.
—Todos debemos hacerlo algún día.
No me dejes solo.
—Siempre estaré contigo.
Ya no sentiré tu calor;
no me puedes dejar.
—Estoy cansado de vivir.
Sin ti no soy nada.
—Debes continuar sin mirar atrás.

Podría estar mil años junto a ti;
sentir tu cuerpo junto al mío
por el resto de la eternidad.
Si pudiera verte sonreír una vez más
antes del final,
calmaría en parte el dolor de tu partida.

Amor, no entiendo por qué tú te tienes que ir;
no sé cómo podré vivir,
si en mi mente hay una tormenta
y sin ti, mi corazón está roto, sangrando su esencia…

Morgan Le Sorcier. 19-10-07