La plegaria

 
«Elevo una plegaria a la oscuridad divina, esperando que él jamás pueda tocar mi vida».

Esta perdido;
su mente, en un mar de egoísmo y soberbia ha sumergido.
Intenta atacarme; se ha confundido.
No puede matarme, ni tan siquiera tocarme…

Que no se cruce en mi camino:
mi senda para él es muerte.
Que jamás se enfrente conmigo
porque la fuerza de mi voz
lo aniquilará para siempre.

Que no mire mi cara:
mi mirada le arrebatará el alma
y mis lágrimas derramadas
teñirán de dolor su calma.

Que no me hable:
de mi saldrán palabras para maldecirle;
mi boca sólo hilara frases
que como espinas agudas buscarán herirle.

Que no se meta con los míos
porque hasta mi sangre voy a usar para cuidarlos
y si tengo que dejarlo en su tumba tendido,
mi consciencia no va a dudarlo.

Que no toque al que yo elegí para ser mi guardián
o mi ira completa, en su contra voy a desatar:
mis propias manos su cuello rodearán;
su vida no voy a cortar,
pero su completa existencia voy a secar…
 
Morgan Le Sorcier. 21-01-10

Sendero infértil

  
«Ya no puedo recuperar la voz que la sal me quitó; ahora solo me queda decir adiós».

Un día de viento en septiembre
con el alma herida como siempre,
crucé triste la puerta inmensa;
allí se volvió intensa mi existencia.

En mi mente confundida repetía:
pasaré solo esta estadía,
pero en menos de lo que se podía esperar,
mi corazón comenzó a suplicar,
él me pedía compañía.
Desde aquel momento,
no puedo ocultar más mis pensamientos…

Quizá jamás se vuelvan a cruzar nuestras vidas,
pero en mi mente, van a quedar para siempre escondidas
todas las imágenes de sus almas,
las que fueron la gran compañía de la mía.
También puede ser que nunca jamás
se pueda escapar a aquel nudo tenaz
que amarra a la gente en grandiosa amistad.

En este lugar caluroso y frío, siempre sombrío;
encontré a mis compañeros, conocidos y amigos
que han hecho más alegre este difícil, eterno camino.
Por eso, les doy las gracias y me despido…

Y a diferencia del arribo:
este día seco y febril de enero,
con el alma herida, pero sintiéndome vivo,
abandono este infértil sendero,
regado de semillas hermosas
que se pierden en el largo olvido.
 
Morgan Le Sorcier. 07-01-10