Theos

 
Me detengo, sé que estoy cerca.
Caigo lentamente; el aire me sostiene y me envuelve.
Temeroso deleite de inconsciencia me invade.
Ahora puedo palpar y empuñar la tierra suave.
Las raíces emergen, recorren mi piel y me estrechan fuerte.
Las hojas caen bailando en el aire;
llegan a cuanto lugar donde las pueda sentir;
me cubren; las siento morir.

Mientras me voy desvaneciendo,
mi sangre corre por ríos eternos;
mi alma va floreciendo.
Mi corazón late al ritmo de la electricidad de la tierra.
Ahora veo a través de las estrellas;
siento la eternidad del universo;
respiro en los retozos del viento.

Mis brazos se han vuelto árboles inmortales;
mis huesos, roca indesgajable.
Mi alma se adentra en las profundidades
como neblina espesa que invade;
ahora habita en el agua y desierto,
en el hielo yerto
que entumece y espanta la nimiedad;
me deja sentir en los labios su húmeda sequedad.

La pasión ya es lava ardiente,
esperando ser redimida
para quemar y fundir perpetuamente,
para mostrar que en su letal abrazo hay vida.
La razón y los recuerdos se entremezclan,
sujetos a la evocación de la estrella maestra,
fugándose al cielo disperso,
libres de la frontera del exánime cuerpo.

Ya no estamos confinados.
La pasada existencia ahora es materia inerte.
Ya no eres uno, ya no soy yo
y los que cayeron ayer tampoco lo son.
Somos futuro, presente y pasado;
somos el todo y la nada, una única mente;
somos lo que sigue al final, después de la muerte…
  
Morgan Le Sorcier. 11-11-11

A la muerte

 
Ya no puedo más con mi existencia.
Quiero apagar mi negra consciencia.

Cada mañana que despierto
es como despertar en medio del infierno.

Siento como cada nueva palabra
me desgarra más y más el alma.

Cómo duele que cada nuevo testigo de esto
me amarre a esta vida que detesto.

Mi cuerpo se ha vuelto fácil de dañar;
¡ya no puedo parar!

No dejo de pensar en la perfecta ocasión…
Cada segundo, más cerca de perder el control.

Cada día estoy más fuera de mí.
¡Cada segundo siento que quiero morir!
 
Morgan Le Sorcier. 08-09-11

Dejar

 
Comencé a olvidar para respirar.
Comencé a sangrar para sentir.
Comencé a nublar mi mente…
Ahora solo quiero morir.
Solo quiero extinguir eternamente.
Solo quiero dormir para siempre…

 
Morgan Le Sorcier. 01-09-11

Yo nunca

  
Jamás podré descansar
de los recuerdos que me hacen llorar.
Soy quien debe estar cuando las cosas van mal
para verlas terminar.
Por eso, el cielo no me pertenece
ni la paz.

No seré, nunca llegaré ni lograré.
No importa cuánto lo intente;
no seré quien ilumine uno de tus días.
Yo no contaré esta historia antes de mi muerte;
no seré quien sobreviva.

Sé que me dormiré entre tus brazos
para despertar cautivo entre espinos.
Entonces, mis lágrimas regarán tu regazo
mientras mi alma se pierde en el olvido.

Mi voz no se escuchará;
no voy a gritar más.
Seré nadie en la inmensidad.
Seré nada de lo que necesitas,
nada de lo que esperabas.
Yo no seré quien te haga falta.

Mucho antes de inquirir tu mirar,
supe que no me podrías amar
y apenas comencé a sentir por ti,
que nunca sentirías lo mismo por mí.

No intentaré estar sobre lo que nos separa.
Ni soñaré con finales felices.
No volveré a desgarrar mi alma
tratando de evitar un desenlace triste.
  
Morgan Le Sorcier. 29-08-11

Dispara-me

 
Tropecé contigo,
no era el momento adecuado.
Sin quererlo, me volví tu enemigo;
deseé jamás haberte encontrado.

En el silencio espantoso, mi corazón late de prisa.
Mis manos frías me hacen sentir la adrenalina.
Aunque no lo quiera, mi respiración se agita.
A escapar de ti, a salvar mi vida.

Como si hubiera sido una cacería,
llevabas un arma cargada y la sed de venganza.
Entre sombras y despojos del tiempo me escondía
para no ser parte de tu matanza.

Por las calles mojadas de lluvia corría;
pensaba en el momento de mi captura.
En medio de la soledad nocturna, tus pasos oía;
eran como los golpes de una cruel tortura.

Estoy atrapado; se terminó mi fuga.
Ya no hay a donde más pueda ir.
Te tengo frente a mí mientras me apuntas.
El último ruego antes de morir…

No se suponía que sostuviera tu alma
ni que te llevaras mis pesadillas lejos.
No se suponía que me trajeras la calma
ni que mi vida durara tanto tiempo.

Solo pedí esto, el último acto de afecto.
La ironía y el desprecio dieron paso
a los segundos más largos desde el inicio del tiempo.
Y así, me llevé toda tu ira entre los brazos…
 
Morgan Le Sorcier. 29-08-11

Herir

  
No existe palabra alguna ni muestra de afecto
que borre los maltratos que marcaste con fuego.
No existe deseo embebido en tristeza de luna
que pueda parar el tiempo y devolver palabra alguna.

No hay firme costura ni nudo cerrado con suficiente furia
para mantener unidas las mil partes del quebranto de mi alma;
tampoco, observador fino, virtuoso en la excelente calma,
que pueda encontrar en ella la fuente de mi inagotable angustia.

No existe ahora nada de lo que creía,
solo el recuerdo punzante de tus agudas palabras,
solo un profundo lago de densas mentiras
que resulta útil para sumergirlas y así olvidarlas.

Todo va cayendo, se derrumba, se está pudriendo
y ya no estoy llorando, no puedo porque casi no siento.
Elegiste la ira, su fuego y su desatar violento…
Ya no intentes nada más; mejor quédate lejos.
 
Morgan Le Sorcier. 28-08-11

Adicto

 
Coleccionas sentimientos muertos, lágrimas y abandono:
Eres adicto a matarlos como mataron los tuyos.
Eres adicto a ver como derraman las lágrimas que derramaste.
Eres adicto a abandonar…

Lo lamento por ti como también lamenté una vez por mí.
 
Morgan Le Sorcier. 27-08-11

En la oscuridad de mi alma

 
En la oscuridad de mi alma me pierdo;
en la triste soledad espero.
El silencio y la somnolencia de la angustia anhelo.
Mis lágrimas hacen pesada la tierra al tocar el suelo
mientras en la triste oscuridad de mi alma muero...

  
Morgan Le Sorcier. 03-08-11

Rescate

  
«Decido escapar y renunciar a mis sentidos...; tú me traes de vuelta contigo».

La virtud de sentir afecto y amar
se pierden en las grises derrotas del azar.
Me desvanezco en pensamientos etéreos;
se hacen fuertes las cadenas que me mantienen lejos.

Basta un rayo fugaz para oscurecer este trecho.
Uno de los que agitan mi universo.
Uno de los tantos que me hielan el alma.
En este frío sombrío, al fin puedo ver tu cara.

El deseo en mi mente fabrica el vacío inmenso
y parece que ya estoy solo, lejos del infierno.
En esta ausencia de todo, Céfiro me roza la piel;
con él, siento el roce de tus labios también.

El bullicio ferviente me rodea;
puede desaparecer en un segundo si lo intento
y luego, en el apacible silencio,
escucho finalmente llegar tu voz ligera.

La corriente de mi consciencia cesa;
las palabras ya no van más allá de mi mente.
Enmudezco mientras me invade tu esencia;
tu dulce aroma que ahora me pertenece…

No te imaginas cómo sin quererlo
trajiste de vuelta a su lugar todos mis sentidos.
Le devolviste la calidez a mi cuerpo.
Me salvaste de la-muerte-de-mis-sentimientos transidos.


Para JIM.

Morgan Le Sorcier. 03-07-11

Caminar en lucidez

 
Por estos días, caminar en lucidez es consuelo.
Si el cansancio no te gana para hacerte caer en profundo sueño,
toda la melancolía que un día fue como un viaje sin regreso
no te puede invadir, queda confinada al rincón de los recuerdos.

Ya no te persigue el miedo a un repentino despertar
de un hermoso sueño que no te podía dañar,
pero que con dolor descubriste que no podías alcanzar
al volver a la realidad en un lugar poco apropiado para llorar.

Ya las palabras mortales en agudez, camufladas de eufemismo,
no pueden lastimar más tu alma, que ya está al fondo del abismo,
derramando densa oscuridad, dejándote libre a ti mismo,
ahogando los restos de luz que permanecían contigo.

Caminar en lucidez es consuelo.
Las lágrimas ya no corren desde tristes lagunas gemelas al suelo.
A los ruedos de tu mente, no llega ya sonido alguno;
solo aquellos tristes pensamientos de tu propio deambular nocturno...

 
 
  
 
Morgan Le Sorcier. 25-04-11

Hacia la nada

 
Altos niveles de tristeza en el ambiente;
la solución, enturbiar la pesada consciencia,
respirar ríos de carmesí ardiente
y perder la vida en su lúgubre esencia…

 
Morgan Le Sorcier. 14-03-11

La muerte de María Bella

 
Olvidaste cerrar la puerta de tu patio;
la imagen viene a mi mente mientras
peleo a puño limpio con el malo.
Tu olvido fue como preguntarle ¿no entras?

Ya no puedo hacer nada por ti, estás muerta.
La tierra empapada en tu sangre,
imagen siniestra.
Le quito la mirada a tu cadáver (el suelo arde).

Por momentos parece que me supera;
está tan cerca de entrar a la casa…
Nos quiere arrancar el alma como a la pobre María Bella.
Aunque nos perdamos en el infierno, este de aquí no pasa.

Oh María Bella, si hubieras cerrado esa puerta,
esto jamás habría pasado,
ahora no estarías muerta;
no estaría muriendo para salvarnos, atormentados.

Nunca ya más me he de extinguir.
En profanar sus almas encontré la eternidad;
su inocencia perpetuó mi existir.
En mi poder van a sufrir; yo no sé de piedad.

Deja este lugar, ¡te lo ordeno!
Vuelve a padecer bajo tu férvido manto de espinos.
Al encierro en tinieblas, te condeno.
Vete ya. No hay más. ¡Ese es tu destino…!

Morgan Le Sorcier. 25-02-11

Que cese

 
Mi mente es la que siempre se oscurece;
ya no estoy seguro de nada.
Solo anhelo enfermizamente
que el hastío cese,
la muerte sea mi siguiente parada,
y así perderme eternamente...

 
Morgan Le Sorcier. 22-02-11

Sátira

 
La ira me arrebata el preciado letargo
y este incomodo sentir me cubre
como densas lenguas de fuego
cuando te escucho reír cruelmente,
cuando soy testigo de tu parodia hiriente.

A veces, decimos cosas sin pensar;
sin voluntad no hay culpa que juzgar,
pero para ti es tan fácil hablar,
casi tan fácil como respirar.
Lo que para ti es risa y felicidad
para mí son insultos y crueldad.

Con tus palabras, vuelves putrefacto
todo lo que no se puede podrir:
como agua verde que no es de un charco
o miel negra, miel que es igual a ti
porque tus lesivos tratos son voluntarios.

En ocasiones, nos sobra tolerancia
con quienes nos interesan o nos interesa su gracia,
pero juzgamos con brazo rígido
a quienes consideramos como de otra raza.

¡Es verdad!;
yo no puedo cruzar a pie descalzo
por río de piedra aguda para justificar al insensato
que, sin respeto a su vida, quiso ser tu caricatura.

Pero la falta de cordura de unos no te da derecho
a tratarnos a todos como basura
y si somos tan desagradables para ti,
entonces tampoco nos uses para tu burla;
¡¡nosotros no estamos para hacerte reír!!

Morgan Le Sorcier. 09-02-11

El hombre famoso por su gloria


«El hombre famoso por su gloria se perdió en un alma oscura; no pudo obtener victoria».

Todo lo que pudimos ser:
tú y yo, solos en el mundo sin importar nadie más.
Nosotros pudimos ser héroes;
ser como uno solo
en un mundo donde todos están divididos en más de tres.

Pudimos ser todo y en un segundo nos perdimos
como un sueño que se esfuma al despertar en el amanecer
y así despierto yo de una pesadilla…

Siempre estuviste tan seguro de que no te amaba,
mientras solo, sin motivo, por ti lloraba.
Fueron tantas mis lágrimas
que si la tristeza fuera veneno yo habría muerto.
¡Ojalá esta tristeza fuera veneno!
Sólo tres días y un infinito abismo,
tratando de esperar a que al menos tuvieras para mí un segundo…

Yo, encerrado en una burbuja.
Yo, sin entender la vida…
Tú no me llegaste a conocer nunca
y nunca pudiste entender lo que yo, loco
por estar tan cerca de ti, te quise decir.

Yo, encerrado en mi burbuja,
pero quien nunca entendió una sola palabra fuiste tú
y yo, esperando que despertaras
por mí (al fin), preferí asumir la culpa de alguien
que no se sabe expresar ¡para soñar con estar cerca de ti!

Tú, que necesitas sentirte traicionado,
necesitas sentirte desilusionado.
Eres adicto a eso como yo soy adicto a hacerme daño.

No te culpo por esto.
Finalmente, tus energías eran para seres
que te necesitaban más que yo, que ya estoy muerto.

En el momento de nuestro final,
me di cuenta de que eres igual a ellos.
Dijiste —eres una gran persona; vas a encontrar a alguien
que cumpla con lo que yo no tengo.
Eres tan inteligente…
¡Justo lo que la gente dice cuando me está abandonando!;
lo que todos usan para sentir que con palabras inútiles
no me están hiriendo.

Yo no fui menos cruel contigo.
Me arrepiento de haber sido tu estigma y de haberte herido.
Mis palabras destruyen y matan, siempre dañan,
y yo, con ellas, también maté lo que sentías por mí.
Tú, con tu distancia, mataste lo que sentía por ti.
 

 
Para R. A. E. P.
 
Morgan Le Sorcier. 17-01-11

Me hartas

  
Finalmente, esto es como una traición.
Yo te entregué todo lo que pude
aunque nunca te había visto.
Tal como es, te mostré mi corazón.
Fui muy paciente y soporté tu irritante forma de ser,
pero disculpa, ya no te puedo mentir.

Quise estar tan cerca; tú me dejaste tan lejos.
Parece que todavía pruebas mi carácter:
tocas lo prohibido e intentas jugar con mis sentimientos.
Te sirve para continuar con tu seudohistoria de dolor,
de caos, de amargura, de sufrimiento.
Piensas que eso te va a durar.

Me doy cuenta de tu juego,
de la grosera forma en que me subestimas.
Crees que todo va a estar bien, que será eterno,
mientras que en mi, el amor va desapareciendo.
Cada vez me aburre más tu discurso, tu fundamento.

Va pasando la tristeza y me hace menos daño
estar involucrado en tu drama falso.
Cada vez siento más ganas de correr, escaparme de ti;
no porque te tema, si no porque me hartas.
Contigo siempre la conversación llega al mismo fin.

Has consumido mi energía hasta dejarme sin salida
y cuando llegues a mi lado, esperando que te entienda,
me vas a encontrar totalmente cansado, sin ganas de seguir...
Mi hastío se muestra con tal evidencia;
va a ser imposible que no lo puedas percibir.
Me desilusionaste tanto… Ya nada más puedo decir de ti.
 
Morgan Le Sorcier. 17-08-10