El incendio de la casa vieja

  
No puedo respirar… ¡no puedo respirar!
No puedo continuar.
No logro escapar más.
¿Será esta mi suerte?,
¿será esta la hora de mi muerte?

El fuego abraza la casa,
quebrando en cientos de estruendos,
liberando mil destellos
que me queman la piel
y me carcomen por dentro.

Intento buscar por dónde escapar,
pero este negro humo me asfixia.
El dolor y el fuego se confunden
igual que los densos pétalos de una rosa mortal
y yo muero marchito, sin poder respirar.

Como el débil intento de un sueño,
a mi mente viene el recuerdo
de la casa vieja y sus paredes heridas
por el paso del tiempo,
de sus rincones húmedos y sus puertas roídas.

Ahora el fuego arrasa mi alma;

engulle por completo la casa.
No hay salida, todo arde en llamas;
todo se pierde en medio de una devastadora calma.

Para vengarte iniciaste este incendio;
me encerraste entre paredes de fuego.
Para matarme cuando estaba durmiendo,
empapaste el pasillo de muerte y terminaste huyendo.

Las columnas de fuego
se levantan como seda al viento.
Que alguien llegue al salvataje anhelo
mientras lentamente voy muriendo…
 
Morgan Le Sorcier. 16-02-12